Amantes de Edgardo Gugliermetti

Amantes

El fuego tropieza
con los rostros infantiles,
es la mañana del reconocimiento
hundámonos
en la nieve de la lujuria.

A veces jugábamos
entre el canto de los dioses
y el temblor de los ciruelos
pero tu infancia dormía
en las postales
con su abanico de miedo.
Tendré que olvidarte.

No hay rebelión
no hay piedra oculta
los dos volveremos a encontrarnos
y el recuerdo del mar
perfumará la noche de las esfinges.





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