En un país de niños de Edgardo Gugliermetti
En un país de niños
Ahora que la vida nos rodea
con sus cuellos de espuma
que las sedientas plazas
derivan en beso
y los vigías se burlan
desde los altos puentes,
reconstruyo
aquel país donde los niños
se someten a espejos
gozando en intocable laberinto,
donde toda muerte
es apreciada como dulce retrato
donde a veces el misterio
consiste en destrozar un labio
y entregarse.
Ahora que la vida nos llaga
enteramente
y nadie sabe de las esfinges torpes
ni del follaje robado al paraíso
los niños juegan
en la cenizas de los cuentos
amándose bajo un sabio atardecer
de huidas
en el ocre infinito de los templos.
Ahora que la vida nos rodea
con sus cuellos de espuma
que las sedientas plazas
derivan en beso
y los vigías se burlan
desde los altos puentes,
reconstruyo
aquel país donde los niños
se someten a espejos
gozando en intocable laberinto,
donde toda muerte
es apreciada como dulce retrato
donde a veces el misterio
consiste en destrozar un labio
y entregarse.
Ahora que la vida nos llaga
enteramente
y nadie sabe de las esfinges torpes
ni del follaje robado al paraíso
los niños juegan
en la cenizas de los cuentos
amándose bajo un sabio atardecer
de huidas
en el ocre infinito de los templos.



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